Dios tomó la infancia

Jesucristo vive toda la vida humana, de principio a fin. En su encuentro de la concepción, en el nacimiento y la infancia nos encontramos con el Dios verdadero, así como en su vida adulta, la muerte y la crucifixión.

El sabio puede convencernos con sus palabras, guía en su poder, mártir por su coraje, pero un niño pequeño nos puede atraer solo con su necesidad de amor. Alarga sus manos y nos llama. Dios quiere ser amado! Dios como un niño se confía en las manos del hombre, y por lo tanto, expresa la confianza sin límites:
“Llévame a tu corazón, cuida de mí, ama me!”

Adulto Jesús, el Maestro de maestros, será un reto a sus discípulos:
“Si no os cultiváis como niños, no llegareis al reino de los cielos” (Mt 18,3)

 

¿Qué significa, ser como un niño?

El niño viene al mundo con alegría y confianza en la bondad. Vive el presente y no se preocupa por lo que está por venir. En todas sus necesidades depende de los padres que lo aman. Y nosotros tenemos a un Padre celestial en quien podemos confiar totalmente, podemos vivir en la alegría y la confianza de su amor.

Ser un niño significa ser humilde y saber sus limitaciones. Dios viene a nuestro mundo como un niño indefenso, dependiente del cuidado humano y el amor de los padres. Y nosotros somos igual de débiles, indefensos y dependientes de los demás y sobre todo de Dios. Si no aceptamos esta verdad acerca de nosotros mismos, no podemos ser hijos de Dios.

La infancia de Jesús nos enseña la obediencia. La obediencia es una garantía de que estoy en el buen camino, incluso cuando uno mismo no la entiende. Jesús escuchó a María y a José, y vivía sujeto a ellos. A veces, sin embargo a veces tenía que dar prioridad a la voz de Dios (Jesús con doce años en el Templo, Lc 2,42-49). Tengo que mantener mi lealtad a aquellos que son superiores a mi, que son más sabios y tienen más experiencia que nosotros. En el primer lugar, pero es la obediencia a Dios.

En Niño Jesús experimentó la pobreza y la persecución (Mt 2,13-15). Ni tan solo lo escogió, y tampoco pudo cambiarlo. Cualquier deficiencia, sin embargo, logró cambiarla en una bendición, como el establo de Belén cuando se encendió la luz celestial. También deberíamos transformar toda falta en bendición – con la paciencia, la humildad, la confianza y las caras alegres.

La infancia de Jesús también nos habla de la importancia de la paciencia en nuestras vidas. Nada Cristo acelero, treinta años en secreto se preparo para su misión. Cada etapa de la vida humana tiene su significado. Esto también es cierto en nuestra vida espiritual. Ser un hijo de Dios significa realizar lo que quiere para mí en este momento Dios, y excluir las manos por grandes tareas para las que no tenemos la fuerza o credenciales.
Ser un niño no significa ser infantil, ingenuo, irracional, enfadarse y llorar cuando algo no nos sale bien. Significa el renovar la alegría inicial, la confianza y la veracidad.

Los atributos reales y sacerdotales

La estatua del Niño Jesús de Praga representa a Jesús con una camisa simple, como un niño ordinario, pero sus manos expresan la dignidad sacerdotal y real. La mano derecha bendice y la izquierda sostiene una manzana real. La veneración de los fieles todavía enfatiza más el poder del niño divino con lo que se lo viste con vestimentas sacerdotales y reales y se le pone en la cabeza una corona. A primera vista, vemos que en las manos del niño Jesús esta el poder y la bendición de Dios. Y lo da generosamente – no como un juez severo o un maestro, sino como un niño que vierte un cubo de arena o descuidadamente derrama el agua de la bañera. Sólo hace falta con confianza ponerse en la corriente del poder de su gracia.

Familias y niños

El Niño Jesús tiene una bendición especial para los niños y las familias. Él quiere que cada familia sea alegre como en su Sagrada Familia. Él desea que todos los niños sean amados y que reciban todo lo necesario para una buena vida. Bendice a los niños para que den alegrías a sus padres y a Dios. Esta es la razón por la cual la devoción del Niño Jesús siempre estuvo enfocada en los niños. En la actualidad, en la cual se pone a los niños al borde y se les toman los derechos básicos, incluido el derecho a la vida, tiene con importancia especial la devoción el Niño Jesús. El niño que es Dios encarnado, nos recuerda que los niños son el regalo más grande para la familia y para la sociedad.